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La Audiencia Provincial de Málaga ha dado la razón a la aseguradora AXA y le ha librado de pagar 30.000€ en concepto de indemnización a una mujer con obesidad mórbida.

La cuestión empezó cuando la mujer cayó por las escaleras y debido a una fractura múltiple se le reconoció la incapacidad permanente total, y más tarde la absoluta. Fue entonces cuando reclamó una indemnización por el seguro de vida que tenía contratado y que contemplaba justamente la posibilidad de incapacidad permanente absoluta.

El problema llegó cuando se descubrió que había mentido en el cuestionario previo que se pide antes de contratar un seguro de vida o salud. La mujer que padecía obesidad mórbida y esquizofrenia de larga duración, no declaró ninguna de estas enfermedades y afirmó, además, que pesaba 60kg.

Esto ha sido determinante en el proceso judicial, ya que la Audiencia Provincial ha considerado que la mujer “ocultó de mala fe o culpa grave, hechos relevantes sobre su estado de salud”, por lo que considera que si la aseguradora hubiera conocido la realidad de su estado de salud podría no haberla aceptado o imponerle una prima más alta.

La afectada, por su parte, se defendió alegando que su obesidad “era perfectamente visible” y que sus lesiones no venían de sus enfermedades previas si no de un accidente posterior a la contratación del segur. Estos argumentos no fueron suficientes ante el Artículo 10 de la Ley del contrato de seguro. Esta cláusula obliga a la persona que contrata un seguro a declarar en un cuestionario previo (si la aseguradora lo solicita) todas las circunstancias previas que conozca y que puedan “influir en la valoración del riesgo”.

Pero su historia no es única, tal como publican desde Diariolaley, en 2008 en Valencia la heredera de un asegurado que tenía contratado un seguro de Vida, no pudo cobrar los 48.000€ que le correspondían de indemnización porque el asegurado no había informado que padecía diabetes antes de contratar el seguro. Lo mismo le pasó a un hombre en Alicante, dejó de cobrar una indemnización por incapacidad e invalidez porque no notificó que había sido diagnosticado de VIH y estaba siendo tratado con retrovirales.

Aunque no siempre las batallas las ganan las compañías aseguradoras. En 2014, una persona con deformaciones físicas y problemas de movilidad contrató un seguro de vida sin mencionar sus condiciones previas. Sin embargo, sus herederos lograron probar que la causa de su muerte no estaba relacionada con esos problemas de salud y finalmente la aseguradora fue condenada a pagarles 90.000€.

Lo que queda claro con todas estas historias es la importancia de ser sinceros con nuestra aseguradora pues las consecuencias pueden ser muy graves si llega el momento de reclamar una indemnización. Para gestionar todos estos trámites lo más recomendable es acudir a un profesional que nos oriente y nos asesore en los pasos necesarios para la contratación de un seguro.

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