La pandemia ha afectado negativamente a los rendimientos financieros de las aseguradoras, quienes han puesto en marcha una serie de medidas de contención de pérdidas.

En mi opinión, a la subida de primas a la cartera de clientes se le suma el recorte del gasto interno, aprovechando la coyuntura del teletrabajo, además de una reducción del comisionamiento al mediador  y un elaborado, severo y riguroso plan destinado a escatimar el pago de siniestros.

Toca dar la cara a la mediación y afrontar un bochornoso periodo de falta de servicio a los clientes por parte  las aseguradoras.

Ampararse las entidades en el muy socorrido «Por su seguridad»  ante la Covid_19 para negarse a realizar servicios por los que ya han cobrado, como acción de marketing de defensa… Les va a durar muy poquito.

Mi pregunta es la siguiente:

¿Merece la pena batirse el cobre como mediador en defensa de los intereses de las aseguradoras, para que al final del año la reducción de  su beneficio sea  del menor impacto posible?

A tener en cuenta que la labor del mediador ante esta situación, no se verá incentivada económicamente.

Y tú, qué opinas?