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Dice el refrán que “nadie da duros a cuatro pesetas”, pero hay quien dice que se puede obtener calidad sin que eso signifique un alto precio. ¿Quién lleva razón? Digamos que depende del tema a tratar. Lo que parece claro es que sacrificando parte del presupuesto no sería ilógico pensar que se obtendrán menores prestaciones, sea el ámbito que sea.

En el sector asegurador, un país castigado por la crisis y la necesidad de los ciudadanos de ahorrar todo lo posible en sus pagos, provocó el nacimiento y proliferación de compañías enfocadas a ofrecer seguros “low cost” o de bajo coste, cuya condición de gestión a distancia daría la posibilidad de seguros con un menor coste para los asegurados, pero… ¿a cambio de qué?

La situación es la de un país con cada vez una mayor demanda de seguros y cultura aseguradora, recordemos que según la última Memoria Anual publicada por Unespa la presencia de los seguros en los hogares españoles va en aumento, por ejemplo el seguro de automóvil está presente en el 81,24% de los hogares –hay que tener en cuenta que es obligatorio-, el de la vivienda está en un 75,84% de los hogares o el seguro de salud que ya es una realidad en el 29,28% de los hogares.

  • ¿Qué ventajas aportan los seguros “low cost”?

Internet define el canal de distribución de este tipo de aseguradoras, lo que les supone un ahorro de costes importante y que justifica la posibilidad de ajustar los precios de la prima de sus seguros. El precio por tanto se postula como el principal atractivo. Aunque no es el único.

El sector asegurador ha evolucionado, pasando de pólizas estancas a pólizas que ahora es posible adaptar a cada perfil y necesidad. Con el argumento de pagar solo por aquello que necesitas, el sector asegurador tiende a ofrecer “seguros a la carta”, ¿pero es el caso de los seguros “low cost”? Carlos Lluch, Director Técnico de Lluch & Juelich Brokers y experto en seguros en iAhorro.com afirma que la experiencia real es que “cada vez se paquetiza más (en este tipo de aseguradoras), los seguros a la carta no son los low cost ni están en comparadores simplemente porque ese proceso encarece el producto. Es más barato vender un todo incluido que desarrollar modelos de venta y asistencia de sastrería”.

En cuanto al pago de la prima, las aseguradoras “low cost” jugaron la baza de las facilidades de pago, publicitando la posibilidad del pago fraccionado, aunque el pago trimestral es posible desde 1990. Sea como fuere, es una ventaja de aquellas aseguradoras que lo ofrezcan ya que es un modo para que el asegurado pueda organizar sus pagos como mejor le convenga.

  • ¿Debemos elegir un seguro solo por su precio?

Pero una cosa es un seguro con coberturas limitadas, y otra cosa distinta es un seguro barato, que indica mismas coberturas, pero con un menor precio. Lo ideal es conseguir equilibrar el precio del seguro con las prestaciones que ofrece, es decir, que exista una buena relación entre el coste de la prima y las coberturas y condiciones. Siendo muy importante destacar que el asegurado debe de conocer el alcance real de las coberturas, con el objetivo de no “llevarse a engaños” al creer que se está cubierto ante determinadas situaciones y circunstancias y finalmente no ser así.

Dicho de otra manera, ¿el precio lo es todo? Será cuestión de cada asegurado valorar si lo que quiere es un seguro barato o un buen seguro. No tendrían por qué ser conceptos antagónicos pero la realidad demuestra que si quieres un seguro de calidad y con amplias coberturas, eso vale dinero. Al menos así lo cree Carlos Lluch que es una de las voces contrarias a los seguros que sacrifican coberturas importantes a cambio de un menor precio.

En uno de sus artículos en iAhorro.com se podía leer “cuanto menos se gasta en personal (calidad y cantidad), en abogados, en peritos o en talleres más barato puede ser el seguro, pero también afectará a los tiempos de resolución de un siniestro, a la probabilidad de ganar un pleito o a la calidad de una reparación”. Eso es precisamente lo que tenemos que valorar, si nos compensa el ahorro frente a una buena tramitación y resolución de siniestros, que en definitiva es lo que buscamos cuando contratamos un seguro. Lluch lo tiene claro, “Para mí un seguro debe ser igual a certeza y eso no se consigue en un sistema de autoservicio tanto en el diagnóstico de necesidades como en la compra de la solución efectiva”. ¿Tú por qué te decantas calidad o precio?

 

Fuente: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2016/02/22/finanzas_personales/1456129256_796822.html